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Under pressure {Draco Malfoy}

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Under pressure {Draco Malfoy}

Mensaje por Harry J. Potter el Miér Nov 30, 2011 4:29 pm

Detallaba en todas y cada una de las palabras que impresas se hallaban en aquél trozo de papel rugado que sostenía entre las manos. Imágenes destellando el flash de una cámara y deslumbrando dolorosamente los ojos de un Ministro de Magia que intentaría responder las preguntas de la prensa. 'El Profeta' anunciaba que repentinas e inesperadas resurrecciones estaban ocurriendo desde hace no mucho tiempo. Dejó dubitativo el periódico en su escritorio, sin articular gesto alguno, su rostro reflejaba incertidumbre. Y, hasta ahora, él no había presenciado ningún tipo de renacimiento como para dar veracidad a todos esos artículos. Estaba preocupado, y es que dicho suceso no podía representar una buena noticia del todo. Sí, tal vez, si todo era cierto, podría ver a sus amigos de nuevo; aquellos que murireron por proteger su mundo, por ayudarlo. Pero era inevitable, la situación no se reducía a los que se sacrificaron muriendo para salvarlos, sino también a aquellos que provocaron esas muertes sin conmiseración alguna. No pensaba quedarse con los brazos cruzados, ¿cuándo lo hizo? Jamás, y esta no sería la excepción.

Ya podía escuchar de nueva cuenta las voces que lo señalaban como un entrometido incorregible que siempre anhelaba llamar la atención con sus actos heroicos, pero a Harry le importaba un bledo lo que los demás pudiesen decir. Allegados al Elegido le dijeron cientos de veces que no se inmiscuyera de más, pero sentarse a esperar no era una opción. Por lo que, sin pensarlo dos veces, acudió con el Ministro de Magia en persona para que pudiese ponerlo al tanto de todo. Fue así como éste le dijo que todo era cierto, no podían considerarse rumores si existían ya evidencias. "No hay nada que pueda hacerse, Potter, aún no sabemos qué es lo que está ocasionando todo ésto". Dicha respuesta no convenció a Harry, por supuesto que no, se lo hizo saber. "Esta vez es diferente, no está en tus manos detener lo que pasa. Será mejor que vayas a tu departamento para que te asignen labor" y así, fue como no pudo hacer más con el tema. Necesitaba buscar otra respuesta, era insuficiente.

Sin embargo, lo inesperado del caso fue que en el Departamento de Aurores las cosas eran diferentes. Más allá de querer permanecer inermes, sus compañeros y titulares pensaban muy distinto que el Ministro, por lo que encomendaron a cada uno de los miembros acudir con aquellos que pertenecieron al lado oscuro durante la batalla. Estaban seguros que si los mortífagos revivían irían inmediatamente hacia los desertores, e intentarían cazar de nuevo a toda la secta. Harry insistió en buscar específicamente a alguien que sabía, podría ayudarlos, a pesar de que le habían comisionado a otro ex-mortífago. Lo más curioso de todo, fue que buscar información no era el único plan, sino también custodiarlos en todo momento para advertir si algo extraño ocurría.

Y así fue como se encontraba subiendo tras las rejas del elevador hasta el Departamento de Cooperación Mágica Internacional, donde Draco Malfoy lídereaba. Hace tres años había comprendido que Malfoy tal vez no era la mejor persona que pudo haber conocido, y a pesar de haberlo detestado por 7 largos años durante su estadía en Hogwarts, hoy comprendía que eso nada tenía que ver con lo que ahora pudiese pensar de él después de todo lo ocurrido en la batalla final. A decir verdad no podía juzgarlo, aunque tampoco aceptaba sus decisiones, pero le había demostrado a Harry que las cosas no siempre son como parecen y sus acciones no eran las de una persona cobarde, sino todo lo contrario. No lo había visto desde entonces, después de los juicios a los mortífagos que quedaron vivos, Harry intentó declarar a favor de la familia Malfoy para que no los enviasen a Azkaban. Claro que eso Draco no tenía por qué saberlo, y Harry no estaba interesado en hacérselo saber. Todos los de aquel piso le saludaban amables, al pelinegro le sorprendió, jamás había subido hasta esa planta. Era muy oscura a su parecer.

Preguntó en recepción sobre la localización de la oficina del Jefe de Departamento. De mala gana el mago que atendía se la dio. Al parecer no le agradaban los aurores, pues cuando Harry se alejó, lo escuchó murmurar algo acerca de que detestaba la soberbia de los malditos cazadores. Al llegar a la puerta se planteó si de verdad Draco caería de nuevo en el juego que una vez su padre lo orilló. De verdad esperaba que no, y que al cruzar esa puerta se encontrase con el Slytherin que alguna vez conoció en sus mejores años de colegio, no con aquel mago inseguro y temeroso por su propia vida. Por un momento se pateó mentalmente por creer que estuviera pensando en esas cosas. Es decir, ¿quién querría soportar de nuevo burlas como las que Malfoy hacía cuando pequeños? Bueno, era improbable considerando sus edades, pero no se sabía.

Tocó dos veces, y sin esperar una tercera, la puerta se abrió sola. Harry se quedó quieto durante unos segundos. Ah, estaba mal cerrada, claro. Siendo así, entró asomando su cabeza unos centímetros. — ¿Puedo pasar? — inquirió sin ver al interior de la habitación del todo.


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Harry J. Potter
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Re: Under pressure {Draco Malfoy}

Mensaje por Draco L. Malfoy el Sáb Dic 03, 2011 8:13 pm

Las blancas y lisas paredes de la Confederación Internacional de Magos, sede Británica, junto con el suave y cortés hablar de los hombres extranjeros que se encontraban ahí, rodeaban al joven Malfoy. La reunión, que tenía como fin llegar a un acuerdo sobre qué se haría con la comunidad mágica de otros países al respecto de las inesperadas resurrecciones, acababa de finalizar. Tan sólo unos últimos comentarios y cuchicheos afloraban en ese instante. Las cosas quedaron claras: la prioridad del Mundo Mágico en ese instante, era buscar pistas que pudieran llevar al causante, o los causantes de dichos sucesos. Pero también alertaron que, sin duda, lo que más se debía temer era el posible regreso de Lord Voldemort. ¿Conclusión? No sólo buscar lo que provocó que regresaran los fallecidos a la vida, sino también buscar y detener alguna posible señal del Señor Tenebroso.

Luego de unos pocos minutos, los magos presentes en la reunión comenzaron a abandonar el lugar, no sin antes darle una cordial despedida al Jefe del Departamento de Cooperación Mágica Internacional, al cual, uno que otro hombre le dirigía una clara mirada de desconfianza. Desconfianza que Draco comprendía, pues el hecho de que tres años atrás perteneciera a las filas del Señor Tenebroso, era conocido por casi todo el Mundo Mágico y olvidado por muy pocos. Muchas personas se preguntaban cómo Draco Malfoy consiguió el puesto de encargado de un Departamento en el Ministerio de Magia. Diversos rumores corrían acerca de ello, sin embargo, obviamente la verdad era sólo una: su gran mérito, astucia y capacidad intelectual lograron llevarlo hasta su actual trabajo. Porque sí, el muchacho de hebras platinadas podía llegar a ser increíblemente arrogante y orgulloso -cosa que realmente es-, y también idiota debido a su manía de dejar en menos a los demás, pero todo lo mencionado, no quita el que sea muy astuto, cualidad clave en todos los hombres y mujeres que se educaron en Hogwarts perteneciendo a la casa de Salazar Slytherin. Además, su excelente presencia también era algo clave para lograr llegar al puesto en que se encontraba dentro de tan poco tiempo.

Debían ser alrededor de cinco personas las que quedaban dentro del lugar de reunión cuando Draco abandonó la sala. Un pequeño brillo de temor podría apreciarse en sus pupilas. ¿Qué haría él si Voldemort volvía nuevamente a la vida? Probablemente, el joven Malfoy era uno de los magos a quien más le preocupaban los actuales sucesos. No sólo por su evidente -pero no admitido- temor hacia el Señor Tenebroso, sino también debido a que tenía muy claro que él sería una de las primeras personas a quien acudiría Voldemort, y a la vez acudirían a él los encargados de descubrir qué demonios sucedía. Nuevamente se encontraba confundido. No podía creer que el hecho de haber sido un mortífago siguiera interviniendo en su futuro. Y él, orgulloso de su actual desempeño en el Ministerio, no quería que nada ni nadie interviniera en su tan respetado estado actual. Pero ¿cómo impedirlo? Aunque quizás, Voldemort no sería de las personas que volvieran a la vida. Eso quería e iba a creer.

Recuperando la confianza, emprendió camino hacia su oficina y al estar cerca, divisó una figura claramente conocida. No obstante, le pareció insólito que Harry Potter fuera quien tenía el rostro medio asomado hacia el interior de su despacho. Vaya, murmuró suavemente al acercarse más y confirmar que verdaderamente se trataba del "cara rajada", como solía llamarle. Le reconoció inmediatamente, pese a que no le veía desde los jucios a los mortífagos sobrevivientes a la guerra. Tenía la breve noción de que El niño que vivió, interfirió en ellos, pues continuaba causándole extrañeza que él mismo y sus padres no fueran inmediatamente enviados a Azkaban, como muchos otros antiguos pertenecientes a las filas de Voldemort. Y sí era así, ¡por Merlín que no quería saberlo! Le parecía vergonzoso y ridículo recibir ayuda de Potter. Aunque lo agradeciera, jamás lo admitiría ni diría nada, como cuando le salvó de las llamas en la Sala de los Menesteres.

¿Necesita algo, señor Potter? —habló una vez estando de pie a dos pasos de Harry, arrastrando las sílabas con un tono ligeramente cortés y frío. Con ambas cejas alzadas, sin despegarle la mirada de encima, esperó una respuesta por parte del otro. El característico aire arrogante y desafiante de Draco seguía intacto. Tenía más o menos formada la idea de la razón por la cual Harry Potter se encontraba allí, pero no estaba seguro. Sólo quería saber a qué diablos había ido El niño que vivió a su oficina. No estaba en sus planes quedarse a charlar con él, por nada del mundo.


Última edición por Draco L. Malfoy el Lun Feb 06, 2012 6:47 pm, editado 1 vez



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Re: Under pressure {Draco Malfoy}

Mensaje por Harry J. Potter el Lun Dic 05, 2011 3:46 pm

No hubo respuesta, por lo que comenzó a dudar que Malfoy estuviese allí dentro, o tal vez sí lo estaba y: había identificado su voz prefiriendo no responderle. Bueno, quizá eso era demasiado estúpido, hasta para pensarlo, pero no lo descartaba. Es decir, no eran los mejores amigos, por no decir que se detestaban el uno al otro vehementemente, y con todos los sucesos ocurridos seguramente el ex-Slytherin presentía el por qué de tan inusual visita. Era evidente ¿no? Jamás en su vida intentaría hacer una visita cordial a aquél que fuese su némesis en Hogwarts. No lo hizo antes, no tendría por qué hacerlo ahora, pero definitivamente había motivos de sobra para llamarla una 'visita profesional', y nada más. Se asomó ligeramente hacia el interior de la habitación, era por decirlo de alguna manera, muy distinta a la que le habían asignado a él. Cuando se sintió mucho más resuelto a abrir la puerta pudo notarlo, a comparación de sus paredes, las de Draco eran mucho más blancas, extensas. Su escritorio lucía sumamente ordenado, Harry pensó que debía ser un maniático de la limpieza y el orden para tenerlo de esa manera tan impoluta.

No quería imaginar qué es lo que diría el Slytherin si viera el desorden de papeles que tenía sobre su propio escritorio: cuentas por aquí y por allá, bolsas de frituras vacias, restos de comida a medio terminar, cajones abiertos y utilería botada al azar. Suerte que al pelinegro le importaba muy poco lo que Draco Malfoy pudiera pensar de eso, aunque inevitablemente creyó que si lo llegase a ver, se infartaría debido a la colosal diferencia que existía entre ambos lugares. A pesar de ser mucho más ordenado que su mejor amigo, por ejemplo, o que el mismo Dudley, su primo, Harry no dejaba de ser un descuidado, tanto para su apariencia física como para sus pertenencias. También cabe añadir que la oficina de Harry no era tan fresca, ni tan espaciosa. Llegó a preguntarse por qué el Ministerio odiaba a los Aurores de esa manera como para tenerlos en esas condiciones; claro, su argumento siempre fue que « No lo necesitan, usan más una escoba y una varita que sillas y plumas ». Bueno, en cierta parte tenían razón, aunque hasta ahora Harry no hubiera completado una maldita misión en lo que llevaba ejerciendo. « En serio, Ron, prefiero que me duela mil veces el trasero por montar una escoba que por hacer nada frente a una mesa » ¿Cuántas veces ya se había quejado al respecto con sus más allegados? A saber.

No se dio el lujo de separar la vista del interior para notar si alguien estaba cerca o no para indicarle dónde demonios encontrar al rubio. Qué va. En vez de eso prefirió husmear un poco más, sin intención de ser imprudente, asomándose a las esquinas para encontrarlo, ergo cualquiera que lo viera pensaría que se trataba de un delincuente que estudiaba su próxima zona de ataque. — ¿Malfoy? — inquirió una vez más, sólo por si las dudas. Y, tras unos cuantos segundos, lo único que lo hizo salir de su labor y desprenderse de su exploración fue la voz del mismísimo causante de su pérdida de tiempo. Bien, no era una pérdida de tiempo, pues necesitaba saber si los mortífagos se habían puesto ya en contacto o no con Draco; pero por tratarse de él, y sin dejar del todo aquellas viejas rencillas que existían entre ambos, prefería llamarlo de esa manera. Casi pega un respingo por la sorpresa, casi, pues no lo hizo. Se giró automáticamente hacia donde provenía la voz y le vio, allí, parado a unos cuantos pasos de él. La misma mirada de arrogancia y desprecio emanando de sus orbes grisáceas era inconfundible. Por supuesto, sin nombrar el arrastre de palabras. Frunció el ceño.

¿Señor? — escudriñó ante lo extraño del tono — ¿Ya nos llevamos así? — inquirió irónico, pero entonces supuso que se trataba de esa vieja arma que bien atinaban a utilizar en su idioma cada vez que se dirigían la palabra. Por supuesto: sarcasmo, y si no lo era, entonces no le agradaba en lo absoluto que lo llamase de esa manera. — De hecho sí, Malfoy. ¿Podemos hablar? hay algo que me gustaría preguntarte. — intentó a toda costa sonar lo más amable posible, reunía sus fuerzas, y no era tan difícil hasta ahora pues la actitud del rubio a pesar de ser presuntuosa, no era burlesca de momento. Si no lo provocaba no había necesidad de ser desagradable, aún a pesar de que en el fondo le parecía sumamente bizarra la idea de hablarle de 'usted' o simplemente ser afable con él. No es como si hubiese olvidado las cosas que ocurrieron no hace más de tres años. Lo que ocurrió en Malfoy manor, en la Sala de Menesteres, en los juicios. Ya ni siquiera sabía cómo es que debía tratarlo. Sin embargo no vio intención alguna en el rostro ajeno que le indicara que pudiese entrar; suponía que no pretendía verlo demasiado tiempo allí, y francamente Harry tampoco esperaba pasarse el día entero viéndole la cara. Hasta que recordó qué es lo que hacía pararse frente a él.

Suspiró al ver su poca cooperación, e importándole muy poco lo que el rubio pudiese decir, torció los labios en una mueca disconforme y se abrió paso hacia la oficina sin siquiera dirigirle la mirada — Permiso — dijo al abrir la puerta frente a él. Se adentró terminante — lo que tengo que decirte no pienso hacérselo saber a medio pasillo, así que, sino te jode, me gustaría sentarme. — Se detuvo a la mitad de la habitación, girándose hacia la entrada para enfocar a Draco — ¿Quieres escucharme, por favor? — reunió una vez más sus fuerzas por sonar cortés.
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Re: Under pressure {Draco Malfoy}

Mensaje por Draco L. Malfoy el Lun Feb 06, 2012 8:42 pm

El malpresentimiento que sentía el ex miembro de Slytherin, no se debía más que a la única razonable explicación por la cual Harry Potter se encontraba de pie frente a la puerta de su oficina, escrudriñando como un vil roedor. No quería hablar sobre los mortífagos y sus posibles nuevas vidas, mucho menos con él. Quería deshacerse de cualquier vínculo que pudiera guardar tanto con el Señor Tenebroso como con ellos, por ello era que evitaba hablar del tema en cualquier ocasión y con quien fuera. Pero, era una lástima: tarde o temprano tendría que sacar el tema a flote, pues gracias a las resurrecciones que ocurrían durante el último tiempo, era obvio que tanto los demás miembros del Ministerio de Magia como conocidos suyos le preguntarían si algún antiguo seguidor de Lord Voldemort contactó con él, cosa que sabía a la perfección. No le agradaba para nada la presencia del niño que vivió cerca suyo, mucho menos después de todo lo sucedido en Hogwarts y en los juicios a los mortífagos sobrevivientes. Sin embargo, no iba a ser descortéz, al menos no si el antiguo Gryffindor y actual Auror se comportaba de tal manera que pudiera ganarse la cortesía de Draco Malfoy. Pero no fue así.

Entonces, ¿qué quieres, cara rajada? —inquirió con sarcasmo ante la irónica reacción del otro. Alzó las cejas dándole un gesto de burla a su rostro y se resignó a hablar de buena manera con él. Pero, ¿cómo era posible que si quiera se le pasara por la mente tratarlo de inmediato cordialmente? Por mucho que Harry Potter hubiera hecho caer al fin al Señor Tenebroso y le hubiese ayudado a él y su familia en los juicios para no ser enviados a Azkaban, era notoria la mala crianza y pésimos modales del pobre. Después de todo, el tipo fue criado por muggles y hasta el momento, toda su vida la estaba pasando alrededor de gentuza como los Weasley, estúpidos sangre sucia y demaces seres repugnantes.

No sabía cómo tratarlo, sin embargo, la falta de modales al estar asomado a su oficina sin permiso alguno y su manera de contestar, hicieron que Draco llegara a la conclusión de tratarlo como antes: un ser inferior. Pero, no, por supuesto que no se rebajaría a la altura de tan mal educado hombre. Ignoró sus siguientes palabras observándole de manera despectiva, como si no hubiese alguien ahí o simplemente estuviera una mosca revoloteando. Su actitud llevó a pensar al rubio lo distinto que sería ahora el castaño si no hubiese rechazado su amistad aquél primer día de Hogwarts, pero las cosas no resultaron como Draco las planeó y, ahora, sencillamente no le importaba. Sólo era seguro que Potter le sacaba de quicio con su actitud de antes y actual. —Tengo cosas pendientes qué hacer —comentó, decidiendo entrar a su despacho y cerrarle la puerta en la cara. Sin embargo, una inesperada acción por parte del otro le hizo quedar perflejo y luego casi llegar a enfurecerse. ¿Cómo demonios se atrevía el idiota a entrar en su despacho, sin siquiera haberle pedido su autorización antes? Eso era el colmo.

Rápidamente avanzó y entró al lugar detrás de antiguo Gryffindor, observándole fija y desafiantemente con el ceño fruncido, dispuesto a echarle sino accedía a irse o por último, pedir una disculpa por su poca cortesía. —Veo que tu trabajo con los aurores no ha hecho más que incrementar tu buena educación —habló a su típica manera, arrastrando las palabras con sarcasmo. Tomó la manilla de la puerta y la jaló hacia atrás, dejando completamente despejada la entrada a su oficina, indicando que era mejor marcharse. Sin embargo, al esuchar las palabras "Lo que tengo que decirte no pienso hacérselo saber a medio pasillo", le hicieron recordar la posible razón por la que Harry se encontraba ahí. Relajó, pero no del todo, las facciones. Alzó una ceja con desinterés, observándole con el mentón en alto.

Adelante, habla —accedió, comprendiendo. No obstante, no abandonó su postura desafiante y se limitó a cerrar la puerta brusca, pero no estruendosamente, dando a entender que no tenía mucho tiempo para él al no indicarle algún lugar donde sentarse. No iba a ponerle las cosas fáciles. —No tengo todo el tiempo del mundo, Potter —añadió.



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Re: Under pressure {Draco Malfoy}

Mensaje por Harry J. Potter el Jue Feb 09, 2012 7:00 pm

¿Cara rajada? Bueno, al menos le era más familiar, pero igual de molesto que «señor». Harry Potter siempre se caracterizó por ser de una paciencia endeble, sumamente frágil; ante la menor provocación estallaba y se lanzaba al ruedo sin tener certeza de que lo que hacía estaba bien o era correcto. Era temperamental, impulsivo, es por eso que pensar antes de actuar le era ajeno y si Kingsley le había encomendado investigar a Malfoy, lo haría muy a pesar de sus viejas rencillas y de lo mucho que el rubio pudiera oponerse. Por supuesto que no iba a llegar a los golpes ni mucho menos, quería creer que ya habían madurado al menos un ápice, independientemente de lo hostil que las palabras pudiesen sonar cuando conversaban (si es que a eso se le podía catalogar como una conversación). Venga, ya no tenía caso odiarse, o eso era lo que Harry creía. Otra cosa era, por supuesto, lo mucho que la actitud del ex Slytherin podía desagradarle.

De acuerdo, entrar sin permiso no fue muy educado, pero sabía de antemano que Draco jamás lo invitaría a pasar si Harry no hacía algo para ser invitado. Cosa que por supuesto no ocurrió, por ello se limitó a escuchar sus palabras y armarse de paciencia la cual ya dijimos, no tiene. Sobre todo porque el rubio no parecía dispuesto a escucharle cuando abrió la puerta de esa manera tan «amable», que más bien parecía una advertencia a voces calladas. Harry sin embargo no se movió. Tampoco pensaba disculparse, pues no había cometido ningún delito y estaba en lo correcto cuando pensaba en Draco como un servidor público, por ende su oficina también lo era y sería demasiado bizarro si éste llamaba a «seguridad» para sacarlo de ahí, porque irónico: él era la seguridad en el ministerio.

No pienso quitarte mucho tiempo, sé que estás muy ocupado. — su respuesta sonó un tanto sarcástica. ¿Si estaba tan ocupado entonces qué demonios hacía fuera de su oficina? Bueno, no le importaba, pero ya que estaban iría al grano, de golpe y sin anestesia. — Es sobre Voldemort. — tajó sin siquiera buscar sentarse, no pensaba ponerse cómodo. — Supongo que ya habrás escuchado las noticias ¿no? Las resurrecciones y esas cosas. — le miró a los ojos determinante, sin titubear un segundo. — sé lo que ocurrió en tu mansión y lo que fuiste obligado a hacer, así que no estoy insinuando que tú tengas algo que ver. — aclaró, sólo por si las dudas. No quería que el rubio pensara que estaba allí sólo para involucrarlo, después de todo él sólo había sido una víctima de las malas decisiones. O más bien, forzadas elecciones. Y así, pensó que tal vez sí sería mejor tomar asiento para plantearle las cosas. Una vez dicha la introducción y la razón de su visita, esperaba que Malfoy fuese un poco más cooperativo, después de todo se trataba de una visita necesaria, no iban a sentarse a tomar café y conversar como viejos amigos. Ojalá que eso lo entendiera y ayudara un poco a la situación. Disipar la tensión, al menos — ¿Puedo sentarme? — señaló con la mirada la silla, siendo esta vez un poco más afable. Sabía que él también debía poner de su parte.


Off: Dale, hecho así para que sea menos pesado ; ;

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Re: Under pressure {Draco Malfoy}

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